No todo lo que no ves, no está. Hay algo que puede ser más peligroso que encontrar una plaga: creer que no está porque no la vimos.
Los bichos bolita, los caracoles y las babosas pueden pasar inadvertidos durante una recorrida: se refugian, se concentran en determinados sectores y su actividad cambia según las condiciones ambientales.

Por eso, un buen monitoreo no consiste solamente en recorrer el lote, sino en saber dónde buscar, qué observar y cómo interpretar lo que encontramos. Te compartimos cinco errores frecuentes que pueden hacer que un lote parezca bajo control cuando todavía no lo está. Evitalos a la hora de monitorear.

1

Mirar el lote, pero no medirlo
Una recorrida visual puede servir como primera aproximación, pero no permite estimar con precisión una población.
Para eso es necesario utilizar una metodología de muestreo que permita comparar resultados. En el caso del bicho bolita, una alternativa es trabajar con marcos de 50 × 50 cm, revisar el rastrojo y observar también los primeros centímetros del suelo.
Mirar orienta. Medir permite decidir.

2

Muestrear todos los lugares como si fueran iguales
Un lote no es homogéneo. La acumulación de rastrojo, la cobertura y la humedad pueden generar sectores donde estas plagas encuentran mejores condiciones para refugiarse y desarrollarse.
Por eso, además de distribuir los puntos de muestreo, hay que prestar especial atención a los sectores que presentan estas características.
El lugar donde buscás también forma parte del resultado.

3

Elegir un momento que no muestre la actividad real
La ausencia de movimiento durante una recorrida no necesariamente significa ausencia de plaga. En condiciones de alta radiación o baja humedad superficial, algunos individuos pueden permanecer refugiados. Su actividad puede cambiar cuando aumenta la humedad, por ejemplo, durante la noche o después de una lluvia.
El momento del monitoreo también modifica lo que vemos.

4

Quedarse con el número y no con el contexto
Contar individuos es importante, pero ese número no puede interpretarse de manera aislada. La decisión de manejo depende de la plaga, el cultivo, su etapa de desarrollo y las condiciones particulares del lote. Los umbrales no son universales.
El mismo número puede significar cosas diferentes en situaciones diferentes.

5

Buscar solamente lo evidente
El monitoreo no debería limitarse a los individuos adultos que encontramos fácilmente. La revisión de la cobertura y del suelo permite detectar individuos de diferentes tamaños y obtener una visión más completa de la situación poblacional.
Buscar más allá de lo evidente ayuda a entender qué está pasando en el lote.

Un buen monitoreo no busca confirmar lo que creemos, sino que encontrar información que nos permita tomar mejores decisiones. Medir, elegir dónde y cuándo buscar e interpretar los resultados en su contexto ayuda a evitar que un lote parezca estar bajo control cuando todavía no lo está.

¿Tenés dudas sobre el monitoreo de bichos bolita, caracoles y babosas en tu lote? Consultá al equipo de AgriGlobal.